Del Domingo 14 al Jueves 18 de Septiembre de 2008
:: Domingo 14: Fiesta Patronal en Empedrado, celebración de la Exaltación de la Cruz
:: Domingo 14: La Parroquia “Nuestra Señora de Pompeya” peregrina a Itatí
:: Del domingo 14 al Domingo 21: Misión de los Hermanos Misioneros Franciscanos Capuchinos
:: Monseñor bendijo a los jóvenes de la Peregrinación a Itatí
Pastor de pueblo y no un clérigo de Estado
:: 54° Aniversario de la Consagración de la Arquidiócesis al Inmaculado Corazón de María
:: Sábado 20 y Domingo 21 de septiembre: XXIX Peregrinación Juvenil del NEA a Itatí (SE ADJUNTA MATERIAL DE PREPARACION ESPIRITUAL)
El espíritu de la caminata
Las intenciones
:: Domingo 21: Jornada de Espiritualidad
*HACIA EL CENTENARIO
:: Monseñor Stanovnik inauguró el Año de San Pablo y llamó a los cristianos a reconciliarse con Dios y con los demás (SE ADJUNTA TEXTO COMPLETO DE LA PRESENTACION)
:: Benedicto XVI presenta a san Pablo como apóstol
*DESTACADA
:: Colecta Más por Menos: Una forma de unir recursos con necesidades
:: La Iglesia reiteró su deseo de aportar a una nueva Ley de Radiodifusión
:: Se pide a los obispos omitir el término "Yahvé" en la Liturgia
*ARQUIDIOCESIS DE CORRIENTES
:: Domingo 14: Fiesta Patronal en Empedrado, celebración de la Exaltación de la Cruz
CORRIENTES, Domingo 14 de Septiembre 2008 (Oficina de Prensa Arzobispado de Corrientes)-Hoy, al celebrarse la Fiesta de la Exaltación de la Cruz, la comunidad parroquial de “Nuestro Señor Hallado” de la localidad de Empedrado vivirá su Fiesta Patronal.
Las actividades y celebraciones se desarrollan bajo el lema “La comunidad, discípula y misionera en comunión” que es analizado bajo tres temáticas: la comunidad que recibe, escucha y acoge la Palabra; la comunidad que vive, se renueva y anuncia; y la comunidad que se fortalece y participa de la misión, como camino común hacia la santidad.
Esta jornada se inició a las 0 horas, con el encuentro de Nuestro Señor Hallado con su pueblo, en la Plaza “25 de Mayo”. Luego, fuegos artificiales.
A las 6 rezo del Rosario de la Aurora; 7,30 Misa; 9 Misa. A las 10,30 Acto cívico y luego Desfile Cívico-Militar.
Por la tarde, a las 16, Procesión por las calles del pueblo y a las 17 Misa solemne presidida por el Arzobispo de Corrientes, monseñor Andrés Stanovnik.
La jornada culminara a las 19 con un Festival musical.
Mayores informes en la Secretaría Parroquial: de lunes a sábados de 9,30 a 12. Teléfono 03783-491476, e-mail: pquiasrhallado@hotmail.com. Bautismos: Los segundos y cuartos sábados de cada mes, a las 17. Caritas: Martes a Viernes de 9, 30 a 12.
:: Domingo 14: La Parroquia “Nuestra Señora de Pompeya” peregrina a Itatí
CORRIENTES, Domingo 14 de Septiembre 2008 (Oficina de Prensa Arzobispado de Corrientes)-La comunidad de la Parroquia “Nuestra Señora de Pompeya” peregrinara hoy hacia la Casa de Maria. “En este segundo año de preparación al Centenario de la Arquidiócesis y siguiendo la exhortación de nuestro Pastor, monseñor Andrés Stanovnik, que nos pide revalorizar los signos de la evangelización en nuestras tierras: la Cruz de Los Milagros y Virgen de Itatí; compartiremos la santa Misa a las 11 en la Basílica y luego el almuerzo a la canasta”, explicaron los organizadores.
:: Del domingo 14 al Domingo 21: Misión de los Hermanos Misioneros Franciscanos Capuchinos
CORRIENTES, Domingo 14 de Septiembre 2008 (Oficina de Prensa Arzobispado de Corrientes)- “Con mucha alegría esperamos a nuestros hermanos misioneros que desde el Santuario de Nueva Pompeya (Buenos Aires) llegarán por sexto año consecutivo a traernos palabras de esperanza” anunciaron los miembros de la comunidad parroquial de “Nuestra Señora de Pompeya”
Los hermanos capuchinos realizarán su misión en la Capilla “San Francisco de Asís”, perteneciente a la jurisdicción de Pompeya. Desde este lugar “llevarán alivio a los enfermos visitando las casas del Barrio Pujol y realizando distintas actividades con niños, jóvenes y adultos. Entre estas actividades se destaca un taller para misioneros destinado a todos los agentes pastorales de la Parroquia. Además, cada día realizarán una celebración con temáticas y matices diversos”.
:: Monseñor bendijo a los jóvenes de la Peregrinación a Itatí
CORRIENTES, Domingo 14 de Septiembre 2008 (Oficina de Prensa Arzobispado de Corrientes)-En preparación a la XXIX Peregrinación del Nea a Itatí monseñor Andrés Stanovnik presidio ayer sábado una santa Misa especialmente para todos los jóvenes que participaran de esta importante manifestación de fe.
La celebración de la Eucaristía se realizo en la Parroquia “Santísima Cruz de los Milagros”, y acompañaron a monseñor Andrés el padre Ariel Weimann, Co Asesor de Pastoral de Juventud de la Arquidiócesis, y el padre Martín González, Asesor del Grupo de Artistas Católicos –ARCA-, grupo que posteriormente ofreció un Festival Musical.
En su Homilía el Pastor de Corrientes destaco que es importante para los Peregrinos “partir del amor, caminar en el amor y llegar al encuentro del amor”
“El Evangelio que escuchamos es parte del diálogo que tuvo Jesús con Nicodemo, cuando éste lo fue a ver de noche –comenzó diciendo-. En ese diálogo, Jesús le dijo que el que no renace de lo alto no puede ver el Reino de Dios, pero Nicodemo no entendió cómo se puede nacer de nuevo si uno ya es viejo. Entonces Jesús le dedicó una amplia respuesta. El meollo de su mensaje está en el texto de nuestro Evangelio y más precisamente en esta frase: “Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna”. La Santísima Cruz de los Milagros es el signo que mejor representa este texto, porque en ella se revela el amor de Dios que se entregó por nosotros hasta el fin.
“Por eso, resulta muy significativo que nuestra Peregrinación Juvenil a Itatí quiera vivir su envío desde este lugar. Queremos partir del amor, caminar en el amor y llegar al encuentro del amor. No se trata de cualquier amor, sino del que se entrega como don a los demás. Este amor no tiene nada que ver con la caricatura de lo que suele llamarse amor y no es otra cosa que un disfraz, que busca saciarse a sí mismo. En el signo de la Cruz, tenemos la prueba de que el amor en serio se mide por la donación total de sí mismo. Y no hay otra medida sino ésa. Cualquier medida menor, corrompe el amor y lo convierte en otra cosa. Nuestra sociedad está enferma porque achicó el amor. Y cuando el amor se achica, no estamos en presencia de un amor disminuido, sino de un amor que se ha corrompido.
“El peregrino a Itatí es un creyente que lleva en su corazón la experiencia de esa medida y quiere responder con todas sus fuerzas al amor sin límites. Es un amor que inunda toda su vida. Por eso, lo primero que hace el peregrino, cuando llega a los pies de la Virgen, es agradecer. Las lágrimas de emoción que asoman sobre sus mejillas, son lágrimas de agradecimiento. El que se siente amado y perdonado, llora. Son lágrimas de fortaleza, porque descubre que su fuerza está en Quien él ha puesto su confianza y está seguro de que no será defraudado.
“Hoy quisiéramos que esta Misa sea de envío. En la Iglesia nos sentimos enviados. Cuando decimos “en la Iglesia”, recordamos que en esta comunidad de creyentes tuvimos el regalo de conocer a Jesús y de crecer en su amistad. Por él fuimos elegidos, llamados y enviados. Eso es lo que hace Jesús: elige a aquellos que él quiere y los llama a estar con él para enviarlos luego a ser misioneros de ese amor.
“El Amor de Dios nos saca del ensimismamiento y del egoísmo. Amados por él, nos abrimos a los demás y vamos a su encuentro con los sentimientos que sembró en nosotros Jesús con su amistad. En cambio, si nos alejamos de Dios nos quedamos solos. Poco a poco, la ausencia de Dios en nuestra vida nos aleja también de los demás y nos quedamos encerrados en nosotros mismos. En una situación así, las relaciones con los demás se vuelven interesadas, superficiales y pasajeras. Se debilita la motivación para vivir al servicio de una causa común y se cae en la propuesta mediocre de vivir para uno mismo. En esa perversa dinámica de muerte, pierden siempre los mismos: son aquellos que deberían ser atendidos, protegidos y acompañados: los niños, los jóvenes y los ancianos, es decir, los más vulnerables de la sociedad, junto con los pobres.
“El peregrino se siente elegido y llamado como discípulo de Jesús. Ante todo, para experimentar en su compañía, que Dios lo ama sin límites. Esa maravillosa experiencia de encuentro y amistad lo convierte en misionero, en un enviado para contagiar a los demás la alegría y esperanza de ese encuentro, e invitarlos a vivir en comunidad. Es decir, a sacarlos del aislamiento egoísta, del pecado, del interesarse sólo por ellos mismos. Es ayudarles a creer en Jesús, recuperar la amistad con él y con la comunidad, y experimentar que creer en él es vivir, es alegrarse, es darse sin pedir nada a cambio, es colocar la propia vida como ofrenda de amor a Dios y a los hermanos.
“Que María, Casa de Dios y Puerta del Cielo, nos enseñe a ser discípulos de su Hijo Jesús, nos acompañe como peregrinos hacia su encuentro y nos haga fervorosos misioneros de su amor”, finalizó.
CORRIENTES, Domingo 14 de Septiembre 2008 (Oficina de Prensa Arzobispado de Corrientes)-Con el lema “Alegres Servidores de la Esperanza”, 32 obispos y unos 450 sacerdotes provenientes de las 54 diócesis del país, se congregaron en la localidad cordobesa de Villa Cura Brochero con el objetivo de “promover la espiritualidad presbiteral en un clima orante y fraterno, tomando en esta oportunidad como eje del encuentro la vida y el testimonio sacerdotal del Siervo de Dios, cardenal Eduardo Francisco Pironio, de cuya muerte se cumplieron los primeros diez años en febrero pasado”.
El encuentro, organizado por la Comisión Episcopal de Ministerios (CEMIN), contó con la importante presencia del Cardenal Jorge Mario Bergoglio.
Pastor de pueblo y no un clérigo de Estado
“Dentro de una comunidad de discípulos y misioneros -dijo al comenzar la exposición el cardenal Bergoglio-, Aparecida busca lo específico de la espiritualidad sacerdotal en orden a la vida en Jesucristo para nuestros pueblos”. Y subrayó, en referencia a los “desafíos”, que el documento desarrolla, que “lo específico del presbítero ‘está en tensión’. En otras palabras, Aparecida renuncia a una descripción estática de la especificidad presbiteral. Esta existencia tensionada excluye desde el vamos cualquier concepción del presbiterado como “carrera eclesiástica” con sus pautas de progreso, escalafón, retribuciones etc”.
Explicó que “sobre este trasfondo define la identidad del presbítero respecto a la comunidad con dos rasgos. En primer lugar como don en contraposición a delegado o representante. En segundo lugar destaca la fidelidad en la invitación del Maestro contraponiéndola a la gestión”. Tras afirmar que el presbítero “pertenece al pueblo de Dios, del que fue sacado y al que es enviado y del que forma parte”, señaló: “Lo que en definitiva le confiere identidad al presbítero es su pertenencia al pueblo de Dios concreto, y lo que le quita o confunde su identidad es precisamente el aislamiento de su conciencia respecto de ese pueblo y su pertenencia a cualquier convocatoria de tipo gnóstico o abstracto, es decir la tentación de ser cristiano sin Iglesia”.
También se refirió a la característica de los presbíteros como “servidores y llenos de misericordia” y sostuvo que “la actitud de servicio es una de las características que Aparecida pide a los sacerdotes. Nace de la doble dimensión de discípulos enamorados y ardorosos misioneros, y -de manera especial- se subraya para con los más débiles y necesitados”. Agregó que “junto a este acercarse a y comprometerse con los pobres en todas las periferias de la existencia, Aparecida señala la experiencia espiritual de la misericordia como necesaria en el presbítero”.
El cardenal se detuvo luego en la “conciencia de pecador”, de la cual advirtió que “es fundamental en el discípulo y más si es presbítero”, porque “nos salva de ese peligroso deslizarse hacia una habitual (y hasta diría normal) situación de pecado, aceptada, acomodada al ambiente, que no es otra cosa sino corrupción. Presbítero pecador sí, corrupto no”.
Consideró que la postura del sacerdote en el sacramento de la Reconciliación y en general ante la persona pecadora debe ser la de “entrañas de misericordia”: “Suele suceder que muchas veces nuestros fieles, en la confesión, se encuentran con sacerdotes laxistas o sacerdotes rigoristas. Ninguno de los dos logra ser testigo del amor de misericordia que nos enseñó y nos pide el Señor porque ninguno de los dos se hace cargo de la persona; ambos –elegantemente- se los sacan de encima. El rigorista lo remite a la frialdad de la ley, el laxista no lo toma en serio y procura adormecer la conciencia de pecado. Sólo el misericordioso se hace cargo de la persona, se le hace prójimo, cercano, y lo acompaña en el camino de la reconciliación. Los otros no saben de projimidad y prefieren sacarle el cuerpo a la situación, como lo hicieron el sacerdote y el levita con el apaleado por los ladrones en el camino de Jerusalén a Jericó”.
El purpurado porteño destacó también la cualidad de los sacerdotes “enamorados del Señor”. Según Aparecida, la imagen del Buen Pastor suponía “dos dimensiones: una ad intra, la de los discípulos enamorados del Señor y otra ad extra, la de ardorosos misioneros. Si bien ambas van juntas, desde el punto de vista lógico la dimensión misionera nace de la experiencia interior del amor a Jesucristo”.
Por último, al hablar de “desafíos al presbítero” y los “reclamos del pueblo de Dios”, el cardenal Bergoglio enumeró “situaciones que afectan y desafían la vida y el ministerio de nuestros presbíteros” que menciona el documento de Aparecida, entre otras, “la identidad teológica del ministerio presbiteral, su inserción en la cultura actual y situaciones que inciden en su existencia”. Pero se detuvo en “los reclamos del pueblo de Dios a sus presbíteros”, detrás de los cuales “está el ansia implícita que tiene nuestro pueblo fiel: nos quiere pastores de pueblo y no clérigos de Estado, funcionarios. Hombres que no se olviden que los sacaron de ‘detrás del rebaño’, que no se olviden ‘de su madre y de su abuela’, que se defiendan de la herrumbre de la ‘mundanidad espiritual’ que constituye ‘el mayor peligro, la tentación más pérfida, la que siempre renace –insidiosamente- cuando todas las demás han sido vencidas y cobra nuevo vigor con estas mismas victorias...’”
“El pueblo fiel de Dios, al que pertenecemos, del que nos sacaron y al que nos enviaron tiene un especial olfato originado en el ‘sensus fidei’ para detectar cuándo un pastor de pueblo se va convirtiendo en clérigo de Estado, en funcionario. No es lo mismo que el caso del presbítero pecador: todos lo somos y seguimos en el rebaño. En cambio el presbítero mundano entra en un proceso distinto, un proceso –permítaseme la palabra- de corrupción espiritual que atenta contra su misma naturaleza de pastor, lo desnaturaliza, y le da un status diferenciado del santo pueblo de Dios”, añadió para finalmente asegurar: “Aparecida en todo su mensaje a los presbíteros, apunta a esa identidad genuina de ‘pastor de pueblo’ y no a la adulterada de ‘clérigo de Estado’”. (Fuente: AICA)
:: 54° Aniversario de la Consagración de la Arquidiócesis al Inmaculado Corazón de María
Al caer la tarde del domingo 12 de septiembre de 1954 (día en que la Iglesia Católica celebra el Santo Nombre de María), arrodillado ante la imagen auténtica de Nuestra Señora de Itatí, el segundo Obispo de Corrientes, monseñor Francisco Vicentín consagra la Diócesis de Corrientes al Inmaculado Corazón de María; en el predio de la Cruz de los Milagros.
Esta visita -la segunda a la ciudad de Corrientes- de la imagen auténtica de la Virgen de Itatí es recordada por muchos porque acontece en el contexto del Año Mariano Universal, declarado por el Papa Pío XII para celebrar el centenario de la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción de María; y durante la conclusión de la santa Misión predicada por treinta y tres misioneros en esta ciudad.
El sábado 28 de agosto, unas cuatrocientas ochenta personas, entre ellas el Obispo y los treinta y tres misioneros, habían ido en balsas a Itatí a buscar la imagen coronada de la Patrona y Protectora de Corrientes. Los sacerdotes misioneros fueron los encargados de sacarla de su trono hasta la puerta principal del Santuario. Desde allí los itateños la transportaron hasta el muelle. El recorrido por las aguas del Paraná hasta el puerto de Corrientes fue impresionante: muchas naves se unían para hacer de escolta; parecía una flota. En el aire, aviones del Aeroclub pasaban una y otra vez como saludando.
Son muchos los correntinos que recuerdan la llegada de la imagen al puerto de Corrientes (entonces en la Punta San Sebastián). Allí la recibió el pueblo y sus autoridades provinciales y municipales. Pero lo que quizás quedó más grabado en las mentes y en los corazones es el hecho de que la imagen fue llevada a los quince centros misionales: San Francisco Solano (el 29 de agosto); Nuestra Señora de la Merced (el 30); Colegio Salesiano (el 31); Capilla de Don Bosco (el 1 de septiembre); La Santísima Cruz de los Milagros (el 2); San Benito (el 3); Virgen de Itatí (el 4); Centro Misional San José (el 5); Centro Misional Sagrado Corazón (el 6); San Rosa de Lima (el 7); Santa Teresita del Niño Jesús (el 8); Niño Jesús (el 9); Nuestra Señora de Pompeya (el 10); San Juan Bautista (el 11); Nuestra Señora del Rosario-Catedral (el 12).
La consagración a la Virgen y la Gran Misión en la ciudad habían sido preparadas y precedidas por lo que se llamó “la visita domiciliaria”. Todas las familias de la ciudad fueron visitadas (durante 24 horas) por una imagen misionera de la Virgen de Itatí y los misioneros laicos. Las familias hacían una oración de bienvenida. Y al retirarse la imagen y los misioneros, otra de despedida. Todo esto había sido anunciado solemnemente por el Obispo Vicentín el domingo 3 de mayo de 1953 en la Cruz de los Milagros al finalizar la solemne procesión con el madero histórico.
Aunque la gran misión fue en la ciudad de Corrientes, todas las comunidades católicas fueron invitadas a realizar en mayor o menor medida lo mismo. Por esa razón en casi toda la Provincia de Corrientes, y en Misiones, se hicieron las visitas domiciliarias. Lo que sí se realizó en todas las parroquias, en el mismo día y hora, -y con la misma fórmula- fue la consagración al Inmaculado Corazón de María. Consagración que de una manera u otra se fue renovando a partir de entonces.
La feligresía queda invitada a que el martes 12 de septiembre, memoria del “Santísimo Nombre de María”, recordando aquellos días de 1954, renovemos nuestra Consagración al Inmaculado Corazón de María. (Colaboración: padre Ramón Billordo).-
:: Sábado 20 y Domingo 21 de septiembre: XXIX Peregrinación Juvenil del NEA a Itatí (SE ADJUNTA MATERIAL DE PREPARACION ESPIRITUAL)
CORRIENTES, Domingo 14 de Septiembre 2008 (Oficina de Prensa Arzobispado de Corrientes)-Los días 20 y 21 de septiembre de 2008 se desarrollará la XXIX Peregrinación Juvenil del Nea a Itatí, acontecimiento de fe que convoca a más de 200 mil jóvenes de las nueve diócesis de la región (Iguazú, Posadas, Santo Tomé, Goya, San Roque, Resistencia, Formosa y Corrientes). Luego de dar la bendición a los peregrinos, el Arzobispo de Corrientes, monseñor Andrés Stanovnik acompañará caminando a los jóvenes durante los 72 kilómetros que separan la Rotonda de la Virgen –lugar de la partida- de la Basílica.
Si bien la organización pastoral la comparten los equipos juveniles responsables de cada diócesis, la Arquidiócesis de Corrientes por ser la anfitriona tiene a su cargo la Coordinación General, principalmente en lo que respecta a los aspectos de Logística.
El padre Ariel Weimann, párroco de “Nuestra Señora del Valle”, co-asesor de Pastoral de Juventud de Corrientes y encargado de la coordinación de esta manifestación de fe, expresó que es importante que los peregrinos se preparen previamente, especialmente en los aspectos espirituales que categorizó de “fundamentales, pues allí reside el sentido del caminar. No se trata de una competencia de rapidez o resistencia, sino de una demostración de entrega y amor a nuestra Madre. Es necesario volver al sentido profundo del peregrinar”
El horario oficial de salida de los caminantes -el sábado 20-, es a las 15, previa bendición de los peregrinos, frente a la ERAGIA, sobre ruta 12.
Como todos los años durante la Misa Central -el domingo 21 en la Basílica a las 9- los participantes de esta peregrinación leerán un Manifiesto. En este escrito los jóvenes señalan sus inquietudes y preocupaciones sobre la realidad de que viven en la región y en el pías, tanto en el ámbito social, económico y espiritual.
La Eucaristía será presidida por monseñor Andrés y la predicación estará a cargo del Obispo de la Diócesis de Santo Tomé, monseñor Hugo Santiago.
El espíritu de la caminata
El lema elegido para este año, para iluminar el peregrinar es: “Con María, vamos por mas humanidad”.
Más allá de que la caminata implique un enorme sacrificio físico para los peregrinos, el espíritu de esta manifestación de fe tiene más que ver con la entrega del corazón, llevando en el esfuerzo cada una de las intenciones y agradecimientos que se vana a dejar a los pies de la Virgen Morena.
En esta ocasión, el objetivo general es el de descubrir que caminar a la casa de María, es caminar a la casa de una madre tierna que quiere llevarnos a Jesús.
Las intenciones
Todos los años, la peregrinación tiene tres intenciones por la que se pide a los fieles rezar de manera especial, en esta oportunidad se le ha agregado una más, vinculada a la coyuntura que vive el país.
Este año se pedirá por: los jóvenes, para que en nuestro caminar como discípulos-misioneros, hagamos presente la imagen de Jesús en nuestra realidad humana; por las familias, para que contemplando los valores del hogar de Nazareth, se transformen en “Escuelas de humanidad”; por las vocaciones, para que con María descubramos el proyecto de vida al servicio de la humanidad, construyendo el Reino de Jesús. Y al rezar por la Patria, se hará pidiendo para que el diálogo y la participación, inspiren la búsqueda del bien común y la unidad de todos los argentinos.
Mayores informes: padre Ariel Weimann, teléfono 03783-15513034, Omar, teléfono 03783-15656235
:: Domingo 21: Jornada de Espiritualidad
CORRIENTES, Domingo 14 de Septiembre 2008 (Oficina de Prensa Arzobispado de Corrientes)-El domingo 21 se realizara en la Parroquia “Nuestra Señora de Pompeya” una Jornada de Espiritualidad, guiada por el Grupo Misionero Carismático.
La Jornada se desarrollara bajo el lema “Discípulos y Misioneros, con el poder del Espiritual”. Se invita a todos los interesados a asistir al templo a las 10.
*HACIA EL CENTENARIO
:: Monseñor Stanovnik inauguró el Año de San Pablo y llamó a los cristianos a reconciliarse con Dios y con los demás (SE ADJUNTA TEXTO COMPLETO DE LA PRESENTACION)
CORRIENTES, Domingo 14 de Septiembre 2008 (Oficina de Prensa Arzobispado de Corrientes)-El Arzobispo presidió una celebración en el Hogar Escuela. Allí habló de las indulgencias que concede la Iglesia en este Jubileo Paulino.
Con una sencilla ceremonia litúrgica, monseñor Andrés Stanovnik dejó inaugurado para la Arquidiócesis el Año Paulino, un jubileo que vive la Iglesia de todo el mundo en celebración por los 2.000 años del nacimiento de San Pablo. Más de 500 personas colmaron el salón auditorio del Hogar Escuela para participar de este acontecimiento, que se enmarcó en el contexto de la preparación al Centenario de la creación de la Diócesis.
En una breve exposición, monseñor Stanovnik explicó el sentido que el papa Benedicto XVI le impuso a esta celebración del Año Paulino –que él mismo inauguró el pasado 29 de junio, en Roma– que se extenderá hasta el 29 de junio de 2009. El pastor de Corrientes destacó la imagen del apóstol, que se representa con una espada en una mano y un libro en la otra. Dijo que esa espada es símbolo de la lucha constante que debe tener cada cristiano contra el “mal, ese mal que lo aleja de Dios y de los hermanos, que cierra el corazón y no le permite disfrutar de la gracia y de la relación fraterna de una comunidad”.
Utilizando esa imagen de la pérdida de la gracia, el arzobispo hizo referencia a las indulgencias –las cuales reconoció que para el común de la gente es difícil del entender– que concede la Iglesia en el marco del jubileo paulino. Dijo que “la gracia nos invita a ser consciente de la lucha espiritual que hay contra el mal y a tomar conciencia de la gravedad del pecado”. Al perder la gracia, “la Iglesia ofrece, además de la reconciliación frecuente con los sacerdotes, la posibilidad de acceder a las indulgencias”.
Estar inmersos en el pecado “evita que nuestra vida tenga sentido, que constantemente estemos replanteándonos acerca de ¿quién soy?, ¿hacia dónde va mi vida?, un camino sin sentido en la vida”.
Hizo hincapié monseñor en que “es el hombre el que se aleja de Dios, porque el Señor, al hacerse hombre en la Persona de Jesús, quedó eternamente ligado al hombre. Cuando uno comete pecado, esas faltas que rompen la amistad con el Señor, rompe también esa alianza”.
El arzobispo explicó que al igual que ocurre en una relación humana, cuando uno le falla a otra persona se genera un malestar, que, aunque uno pida perdón y éste le sea dado, hay algo que recomponer, algo que se lastimó que hay que enmendar. “Así ocurre con el pecado, uno ofende a Dios, a través de la reconciliación –la confesión– uno es perdonado por Dios, pero la pena no borra la culpa. Entonces hay que trabajar para volver a retomar esa limpia relación con Dios. Es ahí donde está la gracia que conceden las indulgencias”.
“Es por eso –señaló– que la Iglesia, en esta ocasión especial del Jubileo Paulino, ofrece la posibilidad de ganar estas indulgencias. Es la Iglesia la que tiene el poder de atar y desatar. La Iglesia concede la gracia de las indulgencias”. Y aclaró: “Es la Iglesia, no la persona del cura. Él es un instrumento de esa gracia, que le fue conferida por una bendición especial que le dio la Iglesia, santificada a su vez por Jesús”.
Luego de un breve receso, el padre Roberto Pini, párroco de Nuestra Señora de Itatí, dio una reseña de la vida de San Pablo, de su misión evangelizadora en los primeros años del cristianismo que ayudó a difundir las enseñanzas de Jesús. Marcó las acciones que deberían imitar los cristianos de hoy, y exhortó a releer permanentemente sus cartas escritas hace 2.000 años, incluidas en el Evangelio, como forma de entender de qué manera vivir el cristianismo, aun en estos tiempos.
:: Benedicto XVI presenta a san Pablo como apóstol
Continuamos ofreciendo la reflexión de Benedicto XVI en la audiencia general de los días miércoles. Como cada semana el centro de la reflexión es la persona de san Pablo, en este Año Paulino que la Iglesia esta viviendo.
Queridos hermanos y hermanas
El miércoles pasado hablé del gran cambio que se produjo en la vida de San Pablo tras su encuentro con Cristo crucificado. Jesús entró en su vida y lo transformó de perseguidor en apóstol. Este encuentro marcó el inicio de su misión: Pablo no podía continuar viviendo como antes, ahora se sentía investido por el Señor del encargo de anunciar su Evangelio en calidad de apóstol. Es precisamente de esta su nueva condición de vida, es decir, de ser apóstol de Cristo, que quisiera hablar hoy. Nosotros normalmente, siguiendo a los Evangelios, identificamos a los Doce con el título de apóstoles, para indicar a aquellos que eran compañeros de vida y oyentes de las enseñanzas de Jesús. Pero también Pablo se siente verdadero apóstol y parece claro, por tanto, que el concepto paulino de apostolado no se restringe al grupo de los Doce. Obviamente, Pablo sabe distinguir su propio caso del de aquellos "que habían sido apóstoles anteriores" a él (Gálatas 1, 17): a ellos les reconoce un lugar totalmente especial en la vida de la Iglesia. Sin embargo, como todos saben, también san Pablo se interpreta a sí mismo como apóstol en sentido estricto. Es cierto que, en el tiempo de los orígenes cristianos, nadie recorrió tantos kilómetros como él, por tierra y por mar, con el único objetivo de anunciar el Evangelio.
Por tanto, él tenía un concepto de apostolado que iba más allá del relacionado sólo con el grupo de los Doce y transmitido sobre todo por san Lucas en los Hechos de los Apóstoles (Cf. Hch 1,2.26;6,2). De hecho, en la primera carta a los Corintios Pablo hace una clara distinción entre "los Doce" y "todos los apóstoles", mencionados como dos grupos distintos de beneficiarios de las apariciones del Resucitado (cfr 1Cor 15, 5.7). En este mismo texto él pasa a llamarse a sí mismo humildemente como "el último de los apóstoles", comparándose incluso con un aborto y afirmando textualmente: "indigno del nombre de apóstol, por haber perseguido a la Iglesia de Dios. Mas, por la gracia de Dios, soy lo que soy; y la gracia de Dios no ha sido estéril en mí. Antes bien, he trabajado más que todos ellos. Pero no yo, sino la gracia de Dios que está conmigo" (1 Cor 15, 9-10). La metáfora del aborto expresa una humildad extrema; se la vuelve a encontrar también en la Carta a los Romanos de san Ignacio de Antioquía: "Soy el último de todos, soy un aborto; pero me será concedido ser algo, si alcanzo a Dios" (9,2). Lo que el obispo de Antioquía dirá en relación a su martirio inminente, previendo que éste daría la vuelta a su condición de indignidad, san Pablo lo dice en relación a su propio trabajo apostólico: es en él donde se manifiesta la fecundidad de la gracia de Dios, que sabe transformar un hombre malogrado en un apóstol espléndido. De perseguidor a fundador de Iglesias: ¡esto ha hecho Dios en uno que, desde el punto de vista evangélico, habría podido considerarse un deshecho!
¿Qué es, por tanto, según la concepción de san Pablo, lo que hace apóstoles de él y de los demás? En sus cartas aparecen tres características principales que constituyen al apóstol. La primera es "haber visto al Señor" (cfr 1 Cor 9,1), es decir, haber tenido con él un encuentro determinante para la propia vida. Análogamente, en la Carta a los Gálatas (cfr 1, 15-16), dirá que ha sido llamado, casi seleccionado, por gracia de Dios con la revelación de su Hijo de cara al anuncio a los paganos. En definitiva, es el Señor el que constituye el apostolado, no la propia presunción. El apóstol no se hace a sí mismo, sino que lo hace el Señor; por tanto, necesita referirse constantemente al Señor. No es casualidad Pablo dice ser "apóstol por vocación" (Rm 1,1), es decir, "no de parte de los hombres ni por mediación de hombre alguno, sino por Jesucristo y Dios Padre" (Gal 1,1). Esta es la característica: haber visto al Señor, haber sido llamado por Él.
La segunda característica es la de "haber sido enviado". El mismo término griego apóstolos significa precisamente "enviado, mandado", es decir, embajador y portador de un mensaje; debe actuar por tanto como encargado y representante de un mandante. Por eso Pablo se define "apóstol de Jesucristo" (1 Cor 1,1; 2 Cor 1,1), o sea, delegado suyo, puesto totalmente a su servicio, hasta el punto de llamarse "siervo de Jesucristo" (Rm 1,1). Una vez más sale a primer plano la idea de una iniciativa de otro, la de Dios en Jesucristo, a la que se está plenamente obligado; pero sobre todo subraya el hecho de que se ha recibido una misión de parte de Él que hay que cumplir en su nombre, poniendo absolutamente en segundo plano cualquier interés personal.
El tercer requisito es el ejercicio del "anuncio del Evangelio", con la consiguiente fundación de iglesias. El de "apóstol", por tanto, no es y no puede ser un título honorífico, sino que empeña concretamente y también dramáticamente toda la existencia del sujeto interesado. En la primera carta a los Corintios, Pablo exclama: "¿No soy yo apóstol? ¿Acaso no he visto yo a Jesús, Señor nuestro? ¿No sois vosotros mi obra en el Señor? (9,1). Análogamente, en la segunda carta a los Corintios, afirma: "Vosotros sois nuestra carta..., sois una carta de Cristo, redactada por ministerio nuestro, escrita no con tinta, sino con el Espíritu de Dios vivo" (3,2-3).
No nos sorprende, por tanto, si el Crisóstomo habla de Pablo como de "un alma de diamante" (Panegíricos, 1,8), y sigue diciendo: "Del mismo modo que el fuego, aplicándose a materiales distintos, se refuerza aún más..., así la palabra de Pablo ganaba a su causa a todos aquellos con los que entraba en relación, y aquellos que le hacían la guerra, atrapados por sus discursos, se convertían en alimento para este fuego espiritual" (ibid., 7,11). Esto explica por qué Pablo define a los apóstoles como "colaboradores de Dios" (1 Cor 3,9; 2 Cor 6,1), cuya gracia actúa en ellos. Un elemento típico del verdadero apóstol, sacado a la luz por san Pablo, es una especie de identificación entre Evangelio y evangelizador, ambos destinados a la misma suerte. Nadie como Pablo, de hecho, ha puesto en evidencia cómo el anuncio de la cruz aparece como "escándalo y necedad (1 Cor 1,23), al que muchos reaccionan con incomprensión y rechazo. Esto sucedía en aquel tiempo, y no debe extrañarnos que suceda también hoy. En este destino, de aparecer como "escándalo y necedad", participa también el apóstol y Pablo lo sabe: es la experiencia de su vida. A los Corintios les escribe, no sin una vena irónica: "Porque pienso que a nosotros, los apóstoles, Dios nos ha asignado el último lugar, como condenados a muerte, puestos a modo de espectáculo para el mundo, los ángeles y los hombres. Nosotros, necios por seguir a Cristo; vosotros, sabios en Cristo. Débiles nosotros, mas vosotros, fuertes. Vosotros, llenos de glorias; mas nosotros, despreciados. Hasta el presente, pasamos hambre, sed, desnudez. Somos abofeteados, y andamos errantes. Nos fatigamos trabajando con nuestras manos. Si nos insultan, bendecimos. Si nos persiguen, lo soportamos. Si nos difaman, respondemos con bondad. Hemos venido a ser, hasta ahora, como la basura del mundo y el deshecho de todos" (1 Cor 4,9-13). Es un autorretrato de la vida apostólica de San Pablo: en todos estos sufrimientos prevalece la alegría de ser portados de la bendición de Dios y de la gracia del Evangelio.
Pablo, por otro lado, comparte con la filosofía estoica de su tiempo una tenaz constancia en todas las dificultades que se le presentan: pero él supera la perspectiva meramente humanística, reclamando el componente del amor de Dios y de Cristo: "¿Quien nos separará del amor de Cristo? ¿La tribulación?, ¿la angustia?, ¿la persecución?, ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿los peligros?, ¿la espada?, como dice la Escritura: Por tu causa somos muertos todo el día; tratados como ovejas destinadas al matadero. Pero en todo esto salimos vencedores gracias a aquél que nos amó. Pues estoy seguro de que ni la muerte ni la vida ni los ángeles ni los principados ni lo presente ni lo futuro ni las potestades ni la altura ni la profundidad ni otra criatura alguna podrá separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús Señor nuestro" (Rm 8,35-39). Esta es la certeza, la alegría profunda que guía al apóstol Pablo en todas estas vicisitudes: nada puede separarnos del amor de Dios. Y este amor es la verdadera riqueza de la vida humana.
Como se ve, san Pablo se había entregado al Evangelio con toda su existencia; ¡podríamos decir las veinticuatro horas! Y cumplía su ministerio con fidelidad y con alegría, "para salvar a toda costa a alguno" (1 Cor 9,22). Y respecto a las Iglesias, incluso sabiendo que tenía con ellas una relación de paternidad (cfr 1 Cor 4,15), incluso de maternidad (cfr Gal 4,19), se ponía en actitud de completo servicio, declarando admirablemente: "No es que pretendamos dominar sobre vuestra fe, sino que contribuimos a vuestro gozo" (2 Cor 1,24). Ésta es la misión de todos los apóstoles de Cristo en todos los tiempos:: ser colaboradores de la verdadera alegría.
*DESTACADA
:: Colecta Más por Menos: Una forma de unir recursos con necesidades
Buenos Aires, 10 Set. 08 (AICA)- El presidente de la Comisión Episcopal de Ayuda a las Regiones Más Necesitadas, monseñor Fernando Maletti, obispo de San Carlos de Bariloche, explicó que la Colecta Más por Menos, prevista para este fin de semana en todos los templos del país con el lema “Tu ayuda me da esperanza”, busca “unir los recursos con las necesidades, e intenta sensibilizar la generosidad por un lado, y el no desánimo por otro”.
En una entrevista concedida a la agencia AICA, el prelado advirtió que esa iniciativa solidaria de la Iglesia vuelve a realizarse en un contexto donde la concentración de riquezas en pocas manos lleva “al aumento de la desigualdad y la exclusión”, pese a esas dificultades, consideró que es “dable recrear la esperanza” en el país.
Monseñor Maletti expresó que la campaña apunta a que quienes donan algo “puedan ser más generosos” y a que todos los argentinos, sean católicos o no, ayuden “al menos con el valor de un pasaje de colectivo urbano, es decir, un peso” en solidaridad con los sectores más empobrecidos, que son, muchas veces, quienes más aportan a la colecta desde sus propias pobrezas. Recordó en este sentido que “dar de lo que nos sobra es justicia, dar de lo que se necesita es amor y caridad”.
¿En qué contexto se realiza la campaña de este año?
Cada año tiene su particularidad que es la síntesis de la realidad social del País y de la realidad de Evangelización y de acciones pastorales en la Iglesia a lo largo y ancho de la Argentina.
Este año 2008 es muy especial, como años anteriores, en el ámbito de la vida de la Nación. La situación de los pobres y marginados contradice el Reino de Vida anunciado por Jesús. Que las riquezas físicas, monetarias y de información estén concentradas en pocas manos, lo cual lleva al aumento de la desigualdad y la exclusión, no es lo que Dios quiere.
Como Iglesia el documento de Aparecida nos marca el llamado misionero. También el año Paulino y el Sínodo de la Palabra de Dios; es obvio que es un año en el que una vez más la Esperanza es la actitud humana y teologal que da respuestas a los contextos de la realidad social.
De ahí que el lema TU AYUDA ME DA ESPERANZA busca unir los recursos con las necesidades, e intenta sensibilizar la generosidad por un lado, y el no desánimo por otro.
¿Cuáles son las expectativas en cuanto a la recaudación?
Desde hace años la recaudación viene creciendo a un ritmo del 15 al 20% anual. En cuanto al monto esperamos superar no sólo la cifra de 6.000.000 de pesos del año 2007 sino también los porcentajes. Digo esto animado por el espíritu que hay en todo el país respecto a la calidad de la Colecta Nacional Más por Menos.
¿Se puede recrear la esperanza como valor en un país donde la desconfianza es moneda corriente?
Desde el mero voluntarismo responder afirmativamente a la pregunta sería una utopía. Pero, desde la óptica de la solidaria cultura de los argentinos, de tantos valores comunes que nos definen y a partir de la confianza en los recursos de la persona humana, podemos decir que efectivamente es dable recrear la esperanza.
La orientación que la Colecta Nacional Más por Menos viene ofreciendo a los argentinos y a los habitantes de este bendito suelo, es recibida con gran benevolencia debido a su trayectoria de transparencia, pormenorizada rendición de cuentas y visibilidad de las obras que se apoyan. En este sentido podemos decir que el bien siempre es más fuerte que el mal.
¿A quiénes llegan estas ayudas y si siguen siendo las mismas 5 prioridades?
La organización de la Comisión Episcopal de Ayuda a las Regiones Más Necesitadas, reglamenta que las ayudas lleguen obviamente a estas Regiones.
Dada la organización eclesial argentina en 70 diócesis, hemos jerarquizado, a partir de las más necesitadas, a 25 diócesis, las cuales a su vez, están subdivididas en 5 prioridades.
Las ayudas van a las personas y a los lugares donde no se llega con recursos suficientes. Esto significa que allí donde hay necesidades de promoción humana y social y para la evangelización y la pastoral, Más por Menos debe estar presente.
Las 5 prioridades que conforman las 25 diócesis van cambiando de acuerdo con la realidad, a los informes de los señores obispos y a los estudios que solicita esta Comisión. Las actuales están conformadas desde el año 2004.
¿Por qué cree que son los sectores más pobres los que a veces más colaboran en estas iniciativas solidarias?
Del punto de vista sociológico el que fue o es pobre conoce la necesidad y tiende naturalmente a ser solidario. Del punto de vista del Evangelio Jesús enseña que son “Felices los Pobres, porque de ellos es el Reino de los Cielos”, es decir, la pobreza como actitud de austeridad y recato ante los bienes hace más factible el desprendimiento y la generosidad. Del punto de vista de las enseñanzas de la Iglesia, parafraseando a la Madre Teresa de Calcuta, lo más gratificante es “dar hasta que duela”, y los más entrenados para esto son los pobres.
Dar de lo que nos sobra es justicia, dar de lo que se necesita es amor y caridad.
¿La inflación golpeó en la recaudación de 2007 y no se pudo ayudar a los emprendimientos como estaba previsto?
Mirando las cifras, el 20% de incremento para el año 2007, fue sólo casi la inflación, pero gracias al sentido de responsabilidad que han tenido las diócesis, las parroquias y las organizaciones eclesiales, podríamos decir que se superó esa comprobación con calidad organizativa y transparencia en el uso de cada centavo. Esto se puede comprobar en el Rinde Cuentas que en febrero de cada año publica esta comisión episcopal.
¿Que cada argentino aporte 1 peso, puede ser un ideal para incrementar la recaudación de la Colecta?
En mi cálculo intuitivo no son todos los argentinos quienes aportan algún centavo, aunque muchos sean los beneficiados con el resultado de la Colecta.
Es más, hay muchos donantes que aportan mucho más que 1 peso. Con esto quiero decir que la campaña de +x- de este año apunta a dos cosas:
La primera es que quienes donan algo puedan ser más generosos.
La segunda es que todos los argentinos sean católicos o no, ayuden, al menos con el valor de un pasaje de colectivo urbano, es decir, 1 peso.
Algunos podrían preguntarse: ¿Por qué la ayuda a una obra de la Iglesia católica de quienes no comulgan nuestra fe?
Mi respuesta sería: porque la aplicación de los fondos de +x- y el sentido de la ayuda social y pastoral, es un beneficio para todos los argentinos de las regiones necesitadas, sean católicos o no.
:: La Iglesia reiteró su deseo de aportar a una nueva Ley de Radiodifusión
Buenos Aires, 10 Set. 08 (AICA)Monseñor Mario Maulión, arzobispo de Paraná El presidente de la Comisión Episcopal de Comunicación Social, monseñor Mario Maulión, arzobispo de Paraná, reiteró hoy ante el secretario de Medios, Enrique Albistur, el deseo de la Iglesia de aportar al debate de una nueva Ley de Radiodifusión.
“Le reiteramos, en una conversación cordial, el deseo de que la Iglesia pueda efectuar su aporte a la nueva normativa, que se oriente al bien común y preserve la libertad de expresión y de opción, para que haya un marco de pluralidad en los medios”, dijo a la agencia AICA el prelado, tras el encuentro.
El prelado reveló que “adherimos a los 21 artículos del proyecto, sobre todo estamos de acuerdo con que la gestión de la comunicación se reparta equitativamente entre el Estado, los medios comerciales, y las organizaciones no gubernamentales, un tercio para cada uno”.
Monseñor Maulión concurrió a la Casa Rosada acompañado por el director de Radio María Argentina, presbítero Javier Soteras, y el director general del Canal 21, del arzobispado de Buenos Aires, Julio Rimoldi. En tanto, Albistur estuvo acompañado por el viceinterventor del Comité Federal de Radiodifusión (Comfer), Luis Lázaro.
El padre Soteras dijo a esta agencia que “nos fuimos del encuentro con la sensación de que lo mejor que puede pasar es que ese instrumento legal ponga en orden el espectro radioeléctrico”.
“Cualquiera sea la ley, va a ampliar las posibilidades de participación de los distintos actores, entre ellos la Iglesia, por eso queremos que esté regulado para que no haya problemas”, subrayó el sacerdote.
La reunión en la Presidencia pudo concretarse después de que miembros de la Comisión le acercaron en mayo pasado a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, un documento expresando la posición de la Iglesia y después de que la Conferencia Episcopal Argentina expresara su preocupación en agosto pasado, ante la posibilidad de quedar excluida del debate de la iniciativa oficial.
En esa oportunidad, los obispos que participan de la reunión de la Comisión Permanente del Episcopado ratificaron que la “Iglesia quiere participar en su formulación y no perder derechos adquiridos”.
“La Iglesia valora positivamente la intención de modificar la ley, pero espera que se respeten sus derechos adquiridos y el trabajo pastoral que lleva adelante en los medios”, dijo a la agencia AICA el vocero episcopal, presbítero Jorge Oesterheld.
:: Se pide a los obispos omitir el término "Yahvé" en la Liturgia
Ciudad del Vaticano, 11 Set. 08 (AICA) El cardenal Francis Arinze, prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, envió una carta a las conferencias episcopales del mundo en la que pide no usar el término "Yahvé" en las liturgias, oraciones y cantos.
La carta se refiere al uso del nombre "YHWH" con el que se designa a Dios en el Antiguo Testamento y que en español se lee "Yahvé". El Purpurado explica que este término debe traducirse de acuerdo al equivalente hebreo "Adonai" o del griego "Kyrios"; y pone como ejemplos traducciones aceptables en cinco idiomas: Lord (inglés), Signore (italiano), Seigneur (francés), Herr (alemán) y Señor en español.
Tras comentar que el nombre de Dios exige a los traductores un gran respeto, el Purpurado explica que la palabra "YHWH" es "una expresión de la infinita grandeza y majestad de Dios" que se mantuvo "impronunciable y por ello fue reemplazada en la lectura de las Sagradas Escrituras con el uso de la palabra alternativa 'Adonai' que significa Señor".
Esta tradición de la traducción es importante para entender a Cristo, señala el cardenal Arinze, ya que el título de "Señor" se vuelve "intercambiable entre el Dios de Israel y el Mesías de la Fe Cristiana".
"Las palabras de las Escrituras contenidas en el Antiguo y Nuevo Testamento expresan la verdad que trasciende los límites del tiempo y el espacio. Son la palabra de Dios expresada en palabras humanas, y por medio de estas palabras de vida, el Espíritu Santo introduce a los fieles en el conocimiento de la verdad total, y por ello la palabra de Cristo aparece ante los fieles en toda su riqueza", explica el Cardenal.